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martes, 16 de octubre de 2012

¿ de qué depende el éxito escolar de nuestros hij@s?


El éxito escolar nace en la familia, según los expertos

estudiando 644x3621 Tres pautas básicas para rendir estudiando
¿Qué podemos hacer desde la familia para luchar contra los malos resultados de los alumnos españoles en el Informe Pisa? Mucho. Aunque debería ser una combinación ideal de esfuerzos entre la familia, el niño y la escuela, la actitud de los padres es más importante en las notas de los hijos de lo que en un principio pueda parecer. Esa es la idea que Yolanda Cardona trabaja en su libro «¿Quién educa a mi hijo?», y del cual extraemos las siguientes pautas de estudio para ayudar a nuestros hijos a rendir mejor en los estudios:
1. HACER AGRADABLE EL ESTUDIO:
Esto significa anirmalos con comentarios como: «¿Qué toca hoy?, si puedo te echo una mano…», «no tendrás interrupciones», «aprovecha ahora que tienes el ordenador libre por si has de buscar algo por internet…». Nunca haremos comentarios que desprestigien la autoridad del profesor como, por ejemplo, «esos profesores te ponen demasiados deberes», o bien que preocupen a nuestro estudiante: «¡Mira cómo trabajan tus padres para pagarte un buen colegio!». Si ha de realizar algún trabajo, procuraremos que nuestro hijo no sea adicto al cortar y pegar, sino que la lectura sea instructiva y sirva para adquirir conocimientos. «Aunque los estudiantes que leen ficción tienen más probabilidades de lograr una puntuación alta, son los estudiantes que leen una gran variedad de materiales los que consiguen hacerlo realmente bien», dice textualmente el informe PISA. Es un consuelo saber que el fracaso escolar no se debe a la utilización que hacen de las redes sociales; sin embargo, conviene que en casa establezcamos un horario para la comunicación en la red con sus amigos, que sea distinto del tiempo de estudio, igual que hacemos con alguna actividad extraescolar y con algún deporte que practique.
2. DISPONER DE UN ESPACIO ADECUADO.
Hay que intentar disponer de un espacio en el hogar para el estudio de nuestros hijos, que siempre sea el mismo. Sin música, sin ruidos, sin iluminación; a la vez, como cada uno es diferente, debemos distinguir al que sabe estar concentrado durante mukcho tiempo del que necesita hacer pausas de descanso y reanudar los deberes o el estudio. En las familias con pisos pequeños, se puede arreglar un espacio para estudiar, aunque sea la mesa de la cocina o del comedor, con la única condición de establecer un horario par ano tener que cenar con los libros ocupando la mesa. Para no dispersarlos, no podemos interrumpirlos a cada momento. Lo que sí podemos hacer es preguntarles lo que han memorizado; de esa forma sabremos si han aprendido a resumir y sintetizar, y si han reflexionado sobre lo que están estudiando. Sería ideal que no tuvieran el ordenador abierto mientras estudian, a no ser que estén buscando en la red algún documento relacionado con el estudio. Cuando nuestro hijo lee detenidamente, aprende. Concentrarse en el estudio es una tarea que los padres tenemos que facilitar. Nuestro hijo necesita su rincón.
3. APOYAR A LOS PROFESORES.
Escuchemos y secundemos lo que nos dicen los profesores sobre nuestro hijo. Si no supiéramos la versión del colegio podríamos dejar de lado a aquel hijo o hija que, con más dificultades, necesita más tiempo para aprender y, por tanto, más atención de nuestra parte y —en caso necesario—, de profesores o especialistas del lenguaje; incluso puede suceder que otro con más facilidad para el estudiar se convierta en perezoso por no realizar ningún esfuerzo.

A estudiar se aprende estudiando

  • Orientémosle en los deberes de casa, pero dejemos que sea él quien los resuelva
  • En las calificaciones escolares, procuremos fijarnos más en el esfuerzo que en las calificaciones de nuestro hijo para obtener mejores resultados.
  • Cuando el alumno está motivado y es valorado por su familia y por su profesor, responde mejor a todas las tareas escolares.
  • Las motivaciones que demos a nuestro hijo deben ser menos materialistas y más fundamentales, como recibir la gratificación por el trabajo bien hecho y aumentar así su propia autoestima.
  • Estimular en el interés por el estudio y secundar lo que pide en el colegio.
  • Nuestro hijo necesita una amplia cultura para tener más medios para ser más libres; la ignorancia es mala consejera, porque coarta su capacidad de elección.
Fuente: ABC


sábado, 13 de octubre de 2012

El niñ@ debe aprender a tolerar la frustracción



La sobreprotección y el exceso de permisividad impiden al niño aprender a tolerar la frustración. En la vida real hay situaciones buenas y de éxito, pero también las hay malas y de fracaso. El niño tiene que aprender a tolerar su frustración y las circunstancias problemáticas para poder enfrentarse de adulto a las situaciones adversas. Para que lo logre de forma natural, los padres deben evitar la sobreprotección y no abusar de la permisividad. Con el fin de poder llevar estas premisas a la práctica, existen siete pasos para enseñar a los hijos a enfrentarse al fracaso, que se detallan a continuación.
shutterstock 71705572 300x199 Siete pasos para enseñar al niño a enfrentarse al fracaso
¡No puedo hacerlo!, ¡lo quiero ya!, ¡así no! Estas exclamaciones son habituales en los niños que están acostumbrados a no aceptar un no por respuesta y que son incapaces de asumir una frustración o un fracaso en cualquiera de las facetas de su rutina diaria. Muchos padres intentan por todos los medios suprimir o mitigar las fuentes que causan frustración en el niño y terminan por convertir cualquiera de sus fracasos en un nuevo éxito.
Según los especialistas, intentar complacer a los pequeños en todo y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no es un buen camino para su desarrollo integral como persona, ya que de adultos deberán enfrentarse a circunstancias tanto de éxito como de fracaso. Los psicoterapeutas estadounidenses Dollard y Miller formularon en el siglo pasado su hipótesis de la frustración-agresión, según la cual la agresión es una respuesta frecuente a la frustración. Esta teoría defiende que, si no se enseña al niño a aceptar los fracasos, es posible que el pequeño desarrolle una actitud agresiva reincidente.
Aceptar los fracasos y las situaciones adversas requiere un aprendizaje por parte de los pequeños que los padres pueden enseñar mediante una serie de consejos.
1. No darle todo hecho: si se le facilita todo al niño y no se le permite hacer las cosas por sí mismo, es difícil que pueda equivocarse y aprender, así, a enfrentarse al fracaso.
2. No ceder ante sus rabietas: las situaciones frustrantes derivan en muchos casos en berrinches y rabietas. Si los padres ceden ante ellas, el pequeño aprenderá que esa es la forma más efectiva de resolver los problemas.
3. Ser ejemplo para los hijos: la actitud positiva de los padres a la hora de afrontar las dificultades es el mejor ejemplo para que sus hijos aprendan a solventar sus problemas.
4. Educarle en el esfuerzo: es necesario enseñar al niño que es necesario esforzarse; así aprenderá que el esfuerzo es, en muchas ocasiones, la mejor vía para resolver algunos de sus fracasos.
5. Marcarle objetivos razonables: hay que enseñar al niño a tolerar la frustración poniéndole objetivos realistas, pero sin exigirle que se enfrente a situaciones que, por su edad o madurez, sea incapaz de afrontar.
6. Convertir la frustración en aprendizaje: las situaciones problemáticas son una excelente oportunidad para que el pequeño aprenda cosas nuevas y las retenga. De esta forma, podrá afrontar por sí mismo el problema cuando vuelva a presentarse.
7. Enseñarle a ser perseverante: la perseverancia es esencial para superar situaciones adversas. Si el niño aprende que siendo constante puede solucionar muchos de sus problemas, sabrá controlar su frustración en otras ocasiones.
Una de las principales causas de la poca tolerancia de los niños a la frustración, y de su incapacidad para enfrentarse al fracaso, es el exceso de protección por parte de sus padres.
Según el modelo de perfiles educativos definido por los psicólogos Ángela Magaz y Manuel García, el padre sobreprotector intenta evitar que el niño realice actividades que él considera arriesgadas, peligrosas o molestas. Tiende a dárselo todo hecho y piensa que el pequeño es débil, ignorante e inexperto y, por eso, hay que proporcionarle la mayor ayuda posible, así como evitarle cualquier problema, dolor o inconveniente. Por tanto, la sobreprotección inhibe la capacidad del niño para afrontar el fracaso, puesto que no permite que se produzca.
En otras ocasiones, el abuso de la permisividad por parte del padre agudiza la baja competencia de los niños para hacer frente a los problemas. Esta conducta permisiva se manifiesta con frecuencia en ceder ante cualquier requerimiento del pequeño, de modo que este siempre consigue lo que quiere y nunca se enfrenta a situaciones negativas, problemáticas o frustrantes para él.
Tanto por sobreprotección como por exceso de permisividad, la falta de capacidad del niño para aceptar el fracaso deriva, por lo general, en claros signos de incompetencia para resolver los problemas cuando son más mayores, así como en un alto grado de dependencia de los demás.

viernes, 12 de octubre de 2012

Los niños aprenden haciendo.

La importancia de la creatividad y del cambio de la concepción de la escuela tradicional a la escuela nueva en un video.
Pincha aquí

jueves, 11 de octubre de 2012

Razones por las que es importante que los niños y adolescentes practiquen deporte.


Aumenta su autoestima, evita su sedentarismo, aprenden el valor del esfuerzo, les ayuda a socializarse… ¿por qué no practicarlo?


niños deporte balones 300x200 10 razones por las que los niños y los adolescentes deben hacer deporte
Desde el Hospital Universitario Niño Jesús explican los motivos por los beneficios del deporte en los pequeños de la casa:
1. La práctica habitual de ejercicio físico moderado contribuye al mantenimiento de un buen estado general de salud y ayuda a estar bien, sentirse sano y tener vitalidad, facilitando el buen funcionamiento de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo.
Con su práctica habitual se entrena el corazón, el sistema respiratorio, óseo y sanguíneo y se favorece el mantenimiento de un buen estado de ánimo, más fuerte para afrontar los problemas y contratiempos del día a día.
2.Como herramienta en el ámbito de la prevención, el ejercicio físico diario moderado ayuda a prevenir el sobrepeso y la obesidad, también en el caso de los niños y de los adolescentes. Se considera fundamental evitar el sedentarismo y fomentar la realización de los trayectos cortos, caminando o paseando.
3.El ejercicio físico moderado puede ayudarnos a descansar y conseguir una mejor calidad del sueño. Favorece la relajación y la descarga de la tensión y nervios que a menudo acumulan entre semana, tanto los adultos como los niños y los adolescentes;
Descansar, por lo tanto no tiene porque ser solo sinónimo de tardes de sofá; cambiar de actividad, introduciendo algún deporte, ayuda al descanso físico y psicológico.
4.Los niños a través del deporte pueden darse cuenta del valor y de las recompensas del esfuerzo continuo y del entrenamiento a medio y largo plazo.
5.Aprenden que conseguir objetivos requiere una etapa de aprendizaje, sacrificios y esfuerzo, y se les ayuda a entender que no todo es inmediato, ni fácil de conseguir. Aprenden también que hay batallas que se pierden, y hay que ser fuerte para poder afrontarlo y conocen de primera mano el buen sabor de los triunfos conseguidos. Es una manera de ayudar a los niños que tienen poca tolerancia a la frustración
6.Los deportes en equipo fomentan la socialización y ayudan al niño a compartir triunfos y derrotas y a disfrutar de los sentimientos intrínsecos a formar parte de un equipo, a ganar y a perder y ayudarse en equipo para conseguir un objetivo común.
7.Con la práctica ejercicio físico con la familia y los amigos se enseña a los niños una forma de divertirse y pasarlo bien, una alternativa más al amplio abanico de posibilidades de ocio.
El deporte ofrece la posibilidad de introducir a los niños a los adolescentes en una alternativa de ocio sana, que pueden compartir con la familia y también con los amigos.
Sobretodo durante la infancia, el ocio deportivo puede ser un punto de encuentro más entre padres e hijos, que pueden sentirse orgullosos por compartir aficiones con sus padres.
A los niños y a los adolescentes, igual que a los adultos, hacer deporte al aire libre y hacer un poco de deporte en familia y/o en grupo les ayuda a descansar y volver a su día a día con más fuerza y ánimo.
8.Hacer deporte en equipo puede ser un canal más para mejorar la autoestima de niños y adolescentes que por su cuerpo pueden tener problemas de integración, por sentirse demasiado altos o bajos, o gordos o delgados.
Son sensaciones que pueden llevarse mejor cuando se sienten ágiles y con capacidad para controlar su cuerpo y cuando se sienten seguro e integrados en la práctica de un deporte, de forma normalizada.
9. La sensación de bienestar inmediato que produce el ejercicio físico se debe a la liberación de las endorfinas, las hormonas encargadas de facilitar y generar sensación de bienestar y vitalidad que ayuda a enfrentarse a los problemas con mayor energía. Esta sensación responde a una explicación bioquímica que ocurre cada vez que el cuerpo se realiza ejercicio físico.
10. El ocio deportivo previene el exceso de tiempo dedicado a alternativas lúdicas sedentarias y pasivas. Son muchas las alternativas de ocio fáciles y cómodas que no suponen ningún tipo de actividad física, ni motivación, ni estimulación para los niños y que realizadas de forma exclusiva, y sin alternar con otras actividades, pueden facilitar el desencadenamiento de problemas de salud.
Para no caer en la tentación de una sedentaria lo mejor es planificar de antemano, organizar con un poco de tiempo e impedir así que la pereza lleve a la alternativa más cómoda y a menudo muy poco saludable.

Cómo ayudar a los niños a la hora de los deberes


Como podemos ayudar a los niños y niñas a que hagan sus deberes, a que se motiven con ellos y  no dediquen demasiado tiempo.

niño en clase 300x200 Los deberes: Cómo podemos ayudar a los niños y niñas
Los deberes son necesarios para fijar en la mente los contenidos aprendidos durante el día en clase.

PAUTAS

1. Explica al niño porque es importante que haga sus deberes. Hazle saber que para aprender las cosas tenemos que esforzarnos, si  practicamos los conocimientos que aprendemos en clase, los dominaremos con facilidad.
2. Desde una edad temprana fomenta que el niño adquiera habito de estudio. Procura que se siente en su silla y su mesa sin distracciones durante periodos de tiempo, para hacer alguna cosa (un dibujo, lecturas, tareas escolares)
3. Establece una hora y lugar para hacer los deberes. Lo adecuado sería un rato después de salir del colegio, dándole un tiempo para descansar y sin que se haga demasiado tarde, y en la habitación del niño donde tendrá su mesa y su silla sin distractores. De esta forma las tareas escolares se convierten en una rutina y el niño las acepta como parte de la rutina diaria.
4. Antes de comenzar, ayuda al niño a que planifique sus tareas, para que luego no le ocupe mas tiempo de lo deseado. En un principio ayuda al niño, mas adelante debe ir haciéndolo solo sin guía.
niños en clase 2 300x225 Los deberes: Cómo podemos ayudar a los niños y niñas
5. Ayuda al niño, pero déjale autonomía. Puedes guiarle pero tiene que ser el mismo el que haga sus deberes, dale consejos, guíale para que piense (usa las preguntas), pero no le des la respuesta. Revisa que los haya hecho pero no los corrijas, en cualquier caso haz que se autocorrija (puedes decirle revisa esto que hay algún fallo)
6. Refuerza las cosas que haga bien y en un tiempo adecuado. Busca lo positivo y evita las criticas, para que esta actividad no se convierta en un motivo de discusión , de manera que el niño lo vea de antemano como algo negativo. Anímale y no le critiques.
7. Si son demasiadas tareas o estas requieren mucho esfuerzo, establece tiempos de descanso, para que el niño no se sature.
8. Fomenta el desarrollo de la responsabilidad y autonomía del  niño . Premia su dedicación, su esfuerzo y compromiso, utiliza premios no materiales, como ir al cine el fin de semana, dale un postre que le guste, etc.….

miércoles, 28 de marzo de 2012

UN JUEGO QUE NOS PUEDE AYUDAR A PADRES Y MAESTROS


  Capacidades como la atención, concentración y memoria son fundamentales para el desarrollo de la inteligencia y de la adquisición de los diferentes contenidos que se dan en las aulas y en general en la vida de los niños y niñas que acuden diariamente al colegio. Estas líneas es un pequeño tributo a un material que a mi me ayudo de bien pequeño a potenciar estas capacidades desde una perspectiva lúdica.  Aún conservo después de más de 30 años  este material que se llama miniarco, un pequeño estuche de fichas numeradas del 1 al 12 con cuadernos de actividades clasificados por contenidos. Muy indicado para infantil y las primeras etapas de primaria por ser un material atractivo y que una vez aprenden a jugar ellos mismos se evaluan.Es un material que os puede servir con vuestros hijos para pasar un rato divertido y trabajar diferentes contenidos como la atención, percepción espacial, concentración, memoria, matemáticas, lectura.... fácil de conseguir y económico, un buen regalo que al igual que un servidor podrá conservar con cariño los próximos treinta años. ¿ Qué os parece?

domingo, 12 de febrero de 2012

SEIS CONSEJOS PARA AYUDARLES CON LO DEBERES EN CASA



Una pequeña ayuda con un problema de mate, una consulta de vocabulario o las habituales dudas con el inglés: los deberes de los niños muchas veces pueden superar sus capacidades si no les ayudamos un poquito en casa, muy especialmente si, además del ‘cole’ y las tareas habituales, reparten su tiempo entre alguna que otra actividad extraescolar. ¿Quieres saber cómo ponérselo un poquito más fácil? AQUÍ Tienes  seis sencillos consejos para sacarle mayor provecho a las tardes frente a los libros. 
  • Procura tener un trato cercano con los profesores, pide cita con ellos, una tutoría o asiste a las actividades y formaciones  para padres del ‘cole’. Nadie mejor que ellos para aconsejarnos sobre cómo y cuándo involucrarse con las tareas escolares de los más pequeños, o detectar un posible problema de atención o en las rutinas de estudio.
  • Ayúdales a establecer un horario así como un espacio propio donde tengan todo lo necesario: papel, bolígrafos y subrayadores, tijeras, un compás… Procura conocer su calendario y horario de asignaturas, y enséñale que es mejor mantener una disciplina de estudio regular día a día que darse un ‘atracón’ de última hora antes de un examen o la entrega final de un trabajo. 
  • Las pausas son importantes: establece un parón para merendar y coger fuerzas, y programa descansos cada 50 minutos. Y por supuesto nada de tele, videoconsola o teléfonos móviles que le hagan distraerse o perder el hilo de cada lección o tarea... 
  • Pon límites: los niños tienen que aprender a solucionar los problemas del cole pensando por sí mismos y cometiendo errores que les ayuden a aprender. Mientras que una consulta ocasional puede resultar beneficiosa, ayudarles a terminar una redacción completa o todos los problemas de ‘mates’ no sólo no les beneficia sino que les perjudica a largo plazo. 
  • Igual que nos enfadamos cuando traen malas notas, es importante recompensarles cuando aprueban o sacan adelante una tarea especialmente complicada por sí solos. 
  • Si no consiguen centrarse, no dudes en solicitar ayuda, ya sea consultando al tutor (a veces las malas notas son a causa de algo tan sencillo como un problema de visión) o con el apoyo de un profesor particular. 
Espero que os sea de utilidad.